Un tabaco reconstituido con aditivos, está formado por una mezcla de tallos molidos, polvo de tabaco, deshechos de tabaco y cigarrillos pasados que se han devuelto a la fábrica. Todo eso va a parar a un tanque gigante.
Se baten y se obtienen estratos, igual que en una bolsa de té, de esta manera se retiran todas las sustancias químicas y solubles y a continuación se vierte en otro tanque de reacción química.
A la solución resultante se la conoce como "licor madre", entonces a este licor de base acuosa, se le añade una gran cantidad de sustancias, algunas para modificar la nicotina y otras para mejorar la mezcla del tabaco.
Una vez que se ha producido la reacción química, la solución de "licor madre" se aplica sobre un papel fabricado con los tallos molidos, deshechos y tabaco recuperado. Este papel se seca y se tritura y se conoce como "tabaco reconstituido", será un 30% del contenido del cigarrillo.
El tabaco expandido, también forma parte de la mezcla y actúa a modo de relleno.
Por tanto, en un cigarrillo terminado, un 20% es tabaco expandido, tallos y tabaco recuperado y un 30% es tabaco reconstituido. El otro 50% es tabaco que se trata con azúcares que modifican el sabor amargo de la nicotina.
El tabaco, los tallos, el tabaco reconstituido, el tabaco recuperado y el expandido, se mezclan en un depósito a granel del tamaño de un autobús. Se tritura todo y se corta a una medida de entre 0,5 a 0,7mm llamados "trapos" y se transportan neumáticamente a la parte de la fábrica de tabaco destinada a la fabricación de cigarrillos.
En la producción de tabaco, los "trapos" se enrollan con papel, se pegan y se unen con filtros de acetato de celulosa y por último se empaquetan para la distribución de tabaco (El cigarrillo en este caso).
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